
Las personas nos recuerdan a alguien, ya sea su físico, su gesticulación, su mismo olor o sus palabras y entonación. Esto crea conexiones en nuestra red neuronal y clasifica a la persona. Así de rápido logramos etiquetar al desconocido aun antes de acabarlo de conocer.
Todo lo anterior me hace pensar que tenemos una predisposición a juzgar a las personas. Que nacemos juzgadores y crecemos para intensificarlo. La paranoia viene después al pensar que este proceso puede estar sucediendo en el cerebro de cada una de las personas que conocemos y de esta forma estamos en juicio todo el tiempo.
Uff, creo que prefiero regresar al pensamiento original y solo decir que ojala y pueda mandar puras buenas vibras.
Nadie...
1 comment:
Pura buena vibra!
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