
Hoy de camino a la oficina escuchaba una canción de Silvio Rodríguez y mi asombro fue que en pocos segundo había recordado toda la letra. Sí lo acepto, tuve una etapa de mi vida en la que sólo escuchaba trovadores. No llegue a los extremos de usar camisa de jerga y morral, pero estuve muy cerca de hacerlo. También le hice al deportista por un mes, tuve una época de patineto que duro dos semanas y me sentí júnior por tres días.
Sea cual fuere, el sentimiento de pertenecer a un grupo de la sociedad que piensa diferente a los demás es algo que trae consigo sentimientos como libertad y rebeldía, sobretodo en los adolescentes. Claro que como buen adolescente todo se lleva al extremo. Lo que significa no solo aprenderse la letra de las canciones, usar la camiseta y los términos lingüísticos, sino también sentirse parte de algo más grande como un movimiento revolucionario, aunque este haya concluido varios años atrás.
Lo más importante es aceptar todas estas etapas de nuestra vida, aprender de las constructivas, reírnos de las ridículas y estar conscientes de que el oscuro pasado siempre sale a relucir cuando menos nos lo esperamos.
Nadie...
1 comment:
me gusto mucho esta reflexion.
resumiendo, creo que somos la suma y la resta de las influencias que nos han pasado de cerca.
se necesita valor para admitir una posible etapa de trovero, felicidades!
saludos.
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