
La decadencia del lugar fue incrementando en paralelo al deterioro del centro histórico. Y de esta forma las familias de tradición en la ciudad dejaron de frecuentar el lugar. La Parroquia era conocida por su combinación única de cafetería con restaurante árabe. Y además por ser lugar de encuentro de una raza en extinción llamada billetero.
Los billeteros son un grupo milenario de tlahuicas en guayabera que se dedican a tomar café, discutir de política y sudar. Muy de vez en cuando, y sólo cuando alguien lo solicita, deciden vender un billete de lotería. Bien dice mi papá que en su vida han vendido ni un re-integro, pero si han resuelto la política exterior estadounidense, la guerra contra el narcotráfico y los problemas entre partidos políticos cada vez que se acerca una elección.
A cualquier hora del día podemos encontrar a estos personajes con el mismo café de las 9 de la mañana y la vista al frente como si del cielo fuera a aparecer la respuesta que vienen esperando desde tiempos remotos. Pero en realidad lo único que lograron fue la quiebra del café de la Parroquia al ocupar mesas todo el día y acabar pagando $10.50. Nadiee...
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