
Yo recuerdo muy bien que el primer juego en el que perdí muchas horas, en compañía de mi padre, fue Burger Time. Y no lo recuerdo por el amor a las hamburguesas, de las cuales son fanático, si no por la habilidad que adquirí para muchos juegos que ocuparían mi tiempo a lo largo de los años.
Todo ha cambiado desde que los primeros lugares llamados "Chispas" albergaban cientos de maquinitas con juegos que ahora son obsoletos como Pac-Man, Frogger, QBert, Galaxian, Galaga y muchos más. Ahora los juegos con gráficas de alta resolución, movimientos inimaginables por los creadores del Atari o el Intelevision y sonidos dignos de una sala de cine, se ven tan normales como tener en casa una televisión a color o un tostador.
No le caería mal a todas las escuelas primarias una clase de habilidades psicomotrices en la que jugaran videojuegos por una hora. Me imagino que serían mucho más productivas que las clases de sexualidad en las que muestran imágenes de semi-humanos sin genitales en las cuales la explicación de la reproducción sigue siendo "los niños son producto del amor o la cigüeña".
La finalidad de esta clase sería adquirir habilidades para poder esquivar miles de agujeros, manejar bajo condiciones extremas de ambulantaje, espontaneidad para descubrir nuevas rutas que te lleven a tu trabajo en la mitad del tiempo y manejo de la frustación al no tener en frente a algún representante del GDF para poder mentárselas de vez en cuando.
Nadie...
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