
No sabemos si es nuestra necesidad de misterio o alguna otra causa ajena, pero lo que sí sabemos es que a los mexicanos nos encanta inventar excusas que nos ayuden a salir de la difícil situación de explicar los acotencimientos que nos rodean.
Si no fue el Dios Azteca enojado, fue que se nos olvidó prenderle la veladora al santo o si ya la explicación necesita de más contundencia recurrimos a la palabra que lo soluciona todo "Milagro!". No creo que sea falta de curiosidad si no la comodidad de saber que algo más grande explica todo aquello que nos hace dudar de nuestra propia existencia.
Aclaro que no es una cuestión religiosa y no es que le quiera echar la culpa a la Iglesia, pero el concepto de vírgenes embarazadas, mares que se abren y panes que se multiplican de forma "milagrosa" no ayudan a que nos acerquemos a explicaciones más acordes con la realidad.
Ahora, pensándolo bien, el poder para multiplicar el alimento en este momento y con la situación que vive el país no nos vendría nada mal.
Nadie...























