Va de nuez


Gratis hasta las puñaladas, decía mi abuelo. Los mexicanos siempre estamos en la búsqueda de conseguir algo gratis. Hasta pensamos que las cosas gratuitas saben mejor, se sienten mejor o hasta sirven mejor. De ahí que la cultura del pilón sea tan efectiva para generar fidelidad. "Vamos con la marchanta que siempre me da pilón".
Una de las consecuencias de vivir en una gran ciudad es tener que aprender a leer los símbolos de la misma. Nuestros antepasados se caracterizaban por la lectura de los símbolos en la Naturaleza, esta los guiaba en sus vidas con simples cambios en el clima, apariciones de animales o conjunciones de señales. Ahora es nuestro turno para leer las señales de la modernidad y dejarnos guiar por los nuevos símbolos. 

El día de muertos, además de un día de asueto para la mayoría de los burócratas y algunas personas más, es una de las tradiciones mas peculiares de nuestro país. Ayer trataba de explicar a un extranjero esta fiesta pero cuando llegue al pan de muerto me vio cara de caníbal y decidió no preguntar más. Por más que me esforcé en darle todo un contexto cultural, histórico y hasta patriótico del asunto cuando llamó a su esposa le dijo que los mexicanos hacemos picnics en los cementerios, que tenemos calaveras de azúcar y que rendimos tributos a la muerte. Ella sólo contesto "Cuídate".
Esta es una expresión muy común que debería de pasar de dicho urbano a la práctica urgentemente. No critico a esta división del Gobierno ya que en realidad no la conozco, pero lo que sí se es que en México nos tomamos algunas licencias en cuanto a lo que consideramos los límites de lo sano.
Los mexicanos cargamos con un sentimiento de pequeñez que nos hace arrastrar la cobija sin importar el día o la situación. Yo soy de la idea de que las limitaciones vienen de la propia mente y no del exterior. De esta forma, todo aquello que vemos imposible nace de la imposibilidad de nuestra limitada existencia.
Los miércoles son los días más pesados de la semana. El fin de semana se ve lejos y del descanso del fin anterior ya no queda ningún rastro. Al pasar al jueves todo se compone, el final del túnel se ve más cercano y la carga se aligera. Los miércoles deberían de ser días de descanso obligatorio, un tipo de "hoy no circula" para las personas. Descansando todos los miércoles sé que mi vida sería mucho más productiva.
Todos los días tenemos que enfrentarnos a la realidad de que existen diferentes categorías que nos clasifican como seres humanos. Más allá de las obvias de género, raza y edad, existen las impuestas por nosotros mismos.
Abajo de esta gran ciudad existe un ecosistema que la recorre de sur a norte y de este a oeste y que tiene vida propia. Lo habitan 4 millones de personas de diversas clases, intereses y formas de pensar. Este animal vivo se llama Metro.
Hoy en día nos dejamos llevar por las vibras. No es raro escuchar que alguien tiene mala vibra o que es buena vibra. Yo más allá de creer que sea buena o mala creo que es el resumen del proceso de reconocimiento, identificación, clasificación y finalmente empatía, en pocas palabras lo que se conoce como juicio.
Dicen que los mexicanos somos muy expresivos, que la forma en la que nos comunicamos lleva en si misma toda una carga emocional. El saludo es un gran ejemplo para entender esto. Con sólo fijarte de que forma se saludan dos personas puedes llegar a saber el tipo de relación que tienen.

No es que me considere un gran viajero ni que conozca muchos países, pero de todos los lugares a los que he ido nunca me he encontrado en las calles con un tope.

